Sesión 7
La atención infantil
Cada vez que el niño desarrolla una nueva experiencia, asume un nuevo reto, alcanza nuevas metas está desarrollando nuevas conexiones neuronales.
Todas esas conexiones neuronales le permiten alcanzar nuevos aprendizajes, para conocer el mundo en el que está empezando a incursionar, para ser la persona en que se va a convertir, para hacer las cosas que va a lograr hacer, para desarrollar las capacidades, aptitudes, actitudes, competencias que el día de mañana le van a ser fundamentales para vivir y desarrollarse.
Estas experiencias de aprendizaje que desarrolla el niño, especialmente si lo hace por medio del juego van a ir configurando las diferentes áreas de su cerebro preparándolo para afrontar después nuevos aprendizajes.
Esto es cierto, tanto para las áreas motrices y sensitivas, como para las áreas cognitivas profundas relacionadas con la concepción espacial que van a tener que ver con la lateralidad y la capacidad de moverse en el mundo de hoy, competencia para manejar vehículos, etc.
Por otro lado, la atención infantil es fundamental para el aprendizaje del lenguaje y la posibilidad de adquirir varios lenguajes.
Aproximadamente a los doce meses, se da una maduración importante en áreas del cerebro que tienen que ver con el desarrollo del lenguaje, lo cual se relaciona, con los avances que se producen en la conducta lingüística en esos meses. No obstante, anteriormente, el cerebro ha ido tomando el control del análisis de los sonidos que percibe el bebé, lo cual será crucial para la posterior construcción del lenguaje. (Palacios, Marchesi y Coll, citado por Cortez, 2009, p.p. 22-24).
La calidad de la atención que reciba el niño va a estar relacionado con la velocidad con la que un niño empiece a caminar y a hablar, así como en la cantidad de palabras que diga y en la manera como las diga, aún la entonación y el volumen en el que las diga.
Por ello es muy importante que el adulto que tiene relación con niños en la primera infancia tenga claridad de cuál es su papel y qué pueden o no hacer para estimular el desarrollo del cerebro de los niños en esa etapa.
Asimismo, el maestro de nivel inicial o de pre-primaria debe tener claro que no todos los niños a los que tiene que atender llegan del mismo tipo de hogares, ya que en algunos casos los padres o cuidadores les darán atención y motivación y en otros casos no.





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